Esta mañana estuve visitando la Pallet House de las que os hablaba hace unos días.
Junto a la moderna salida de la estación de Metro de Sainte-Catherine, y ayudado por el sol que lucía con ganas, la Palette House ofrecía una agradable imagen.

El adoquinado resaltaba el color de la madera con la que está construida la casa. Los pequeños rectángulos de piedra rivalizaban con el gran rectángulo de lo que podría denominarse parte trasera de la casa.

En el interior hay una pequeña exposición sobre los proyectos premiados en un concurso organizado por el Comité Económico y Social y no se cuanta gente más. Se trata, por supuesto de arquitectura sostenible, respetuosa con el medio ambiente, integrada en el entorno.

En los paneles se explica la filosofía de la construcción. Porque la Pallet House es sobre todo eso: una construcción. Más que una casa es una forma de entender la construcción de lugares para habitar.
Hay también algunos folletos de empresas, del CES y un folleto-libro muy bien diseñado que informa sobre los participantes en el concurso, sus obras y los patrocinadores, que son muchos, variados y prestigiosos. Además hay un minilibrería donde venden publicaciones relacionadas con el tema de la sostenibilidad en arquitectura y en urbanismo.
En fin, merece la pena visitarla.










Yo también estuve el domingo. Me gustó, pero me la esperaba más grande y con algo más de chicha en el interior. Me esperaba que estuviera amueblada también con palés.
Lo mejor fue que aprovechando que estabamos en la plaza, seguimos Manuel y yo la recomendación de Eduardo y nos metimos a probar el chocolate de Frederic Blondeel. Y mira por donde que nos encontramos a Eduardo haciendo gala de su adicción al chocolate, que probablemente sea más grande que la mía ;-P
Palés y pralines, ¡gran combinación!
Yo no sé si es más grande, pero es enorme.
Te perdiste un buen sarao trueque, pero no te preocupes; visto el éxito se va a repetir.
Ya me imagino, pero en la fiesta con la que comenzamos estaba plagado de bebés y como que se nos cortó el rollo. Directos a la cama…
¡A ver esas fotos!