Tropezando con…

Gracias a StumbleUpon, voy tropezando con páginas interesantes de manera fortuita (y muy cómoda, por cierto, con la extensión para Firefox).

Aquí dejo un par de ejemplos de artistas que, si no, no conocería:

  • Peter Callesen y sus recortables de papel.
  • Distant Wish

  • Heter Lasse y sus creaciones musicales.
  • Hyperactive

Vídeo de las Vulpess: Me gusta ser una zorra

Vía Contraindicaciones, me encuentro con el vídeo de Las Vulpess, “Me gusta ser una zorra”, que vi en Televisión Española la única vez que lo pusieron y que le costó la cabeza al director del programa. Fantasmas de juventud fácilmente revisitables gracias a las nuevas tecnologías:

Anthony Braxton en Bruselas

Ayer empecé la gran pechada jazzera con Anthony Braxton: cuatro días escuchando estándares de Jazz interpretados por uno de los saxofonistas vivos más importantes del jazz, cabeza de todo lo que es vanguardia y jazz libre (“free-jazz”).

La primera vez que le escuché en directo fue en el Button Wood Tree, junto a la Universidad de Wesleyan en la que impartía clases Anthony Braxton. Tengo que admitir que tras un rato, salí corriendo aturdido por el “ruido”, pero a partir de ese día comencé a escuchar el jazz y a disfrutarlo de manera mucho más relajada y libre de prejuicios. Sinceramente, después de aquel día muchas cosas que antes me parecían raras empezaron a parecerme de lo más normalito.

Los conciertos se celebran del 23 al 26 de noviembre en un pequeño café de Bruselas, el PP Café, que no tiene nada que ver con el partido homónimo. Un auditorio más bien pequeño, unas 100 personas de público por noche, pero en el que se gana mucho por la cercanía de los músicos.

En esta ocasión viene acompañado por tres jóvenes músicos italianos: Alessandro Giacero (piano), Antonio Borghini (contrabajo) y Cristian Calcagnile (batería).

Lo mejor es escuchar su música, así que aquí dejo un vídeo que he encontrado en YouTube:

Anthony Braxton, “Impressions”

Microsoft y la publicidad negativa

Cada vez que Microsoft anuncia o desvela un nuevo producto al mercado se produce instantáneamente una oleada de comentarios negativos, tanto en bitácoras como en los medios de comunicación. La última se ha producido con el lanzamiento del su nuevo reproductor personal multimedia, el Zune (nombre que suena muy parecido a Zen, un reproductor de Creative, sobre todo en inglés).

Me pregunto si, a la vista de los resultados, no será parte de la estrategia de marketing de Microsoft. De todas formas, con Windows tienen prácticamente un monopolio sobre los ordenadores de todo el mundo, que les permite tener un margen de maniobra financiero e informático extraordinario. Poca gente se puede escapar, pero hay una tendencia a mirarles mal, como la hay a mirar bien todo lo que haga Apple, sin importar el producto en sí.

Con estas (supuestas) campañas de marketing negativo, puede que dañen en alguna medida su imagen de marca y la de su producto, pero siguiendo la vieja máxima “que hablen de ti, aunque sea mal”, lo que consiguen (voluntariamente o no) es que todo el mundo hable de ellos y de su producto, que les enlacen y asfixiar el espacio disponible para el resto (no espacio físico, sino de atención); y además hablan de ellos más tiempo.

Después, suele venir una corrección rápida del problemilla en cuestión que causó tanto revuelo, con lo que todo el mundo se entera de que ya está todo arreglado y además se da la imagen de que Microsoft reacciona rápidamente para dar satisfacción a sus usuarios. ¿No mejora su imagen entonces además de haber logrado hacer reconocible para todo el mundo el nuevo producto? Y además gratis.